Todos te desean pero ninguno te ama.

Nadie puede quererte, serpiente,

porque no tienes amor,

porque estás seca como la paja seca

y no das fruto.

Tienes el alma como la piel de los viejos.

Resígnate. No puedes hacer más

sino encender las manos de los hombres

y seducirlos con las promesas de tu cuerpo.

Alégrate. En esa profesión del deseo

nadie como tú para simular inocencia

y para hechizar con tus ojos inmensos.