Esta será una entrada dedicada a los chistes que me gustan tanto y que diariamente son publicados por el columnista “Catón” en “El Orbe” periódico local de mi ciudad. Catón es el único columnista que me hace leer algo de política siendo que siempre empieza su columna con varios chistes y tambien la termina con otros más. Excelentes comentarios! El Orbe (He decidido no publicar los comentarios sobre política porque me parece que la política es como uno de esos juegos de Playstation muy malos en los que nunca vas a ganar y realmente no me interesa la política.)
 

****Bucolina, lozana rancherita, le contó a una amiga que su novio, Eglogio, la había llevado atrás de la nopalera. Ahí la tumbó y luego se le subió encima. “¿Y tú qué hiciste?” -pregunta la amiga. “Nada -responde Bucolina-. Cuando quise gritar no pude, y cuando pude gritar no quise”…

****”Colchita, joven soltera, dio a luz un hijo en la maternidad. ¿Nombre del padre?” -le pregunta una trabajadora social. “Picho Pitongo” -responde Colchita. Pasaron 11 meses, y otra vez Colchita llegó a dar a luz, y de nueva cuenta manifestó ser célibe. “¿Nombre del padre?” -le pregunta la trabajadora. “Picho Pitongo” -responde Colchita. En los siguientes cinco años Colchita dio a luz puntualmente un niño cada año. “¿Nombre del padre?” -le preguntaba la trabajadora social. Y Colchita respondía invariablemente: “Picho Pitongo”. Le dice la trabajadora: “Cada año tiene usted un hijo, y siempre el papá es ese tal Picho Pitongo. ¿Por qué no se casa con él?” Responde Colchita: “No es mi tipo”…

****Babalucas tenía un amigo jugador de poker. “¿Cómo te ha ido?” -le pregunta. Contesta el jugador: “Regular. Gano un día, pierdo al día siguiente… Tú sabes”. “Pos no seas indejo -le indica Babalucas-. Juega nomás cada tercer día”…

****Se encontraron dos sujetos. Dice uno: “¿Supiste que me casé?” “No -responde el otro-. ¿Cómo te ha ido en el matrimonio”. “Al principio todo iba bien -contesta el tipo-. Pero cuando salimos de la iglesia…

****Llegó un individuo a preguntar por su compadre. “No está -le dice la esposa de éste-. Pero no creo que tarde mucho. Si gusta pasar a esperarlo”. Se sentaron en la sala el compadre y la comadre. De pronto le dice éste: “Perdone mi atrevimiento, comadrita, pero tiene usted el par de bubis más hermoso que haya yo visto. Con gusto le daría 5 mil pesos si me dejara verlo”. Pensó la comadre que por esa cantidad bien valía la pena exhibir el tetamento, y lo hizo a satisfacción de su compadre, que de inmediato le entregó cinco billetes de mil pesos. Seguidamente dice el tipo: “Comadrita, perdóneme otra vez, pero tiene usted el más lindo par de pompis que haya yo visto. Si me deja verlas le daré otros 5 mil pesos”. La comadre repitió la exhibición, y recibió la cantidad. Luego el compadre se despidió, pues no podía ya esperar. Poco después llegó el marido. “Aquí estuvo mi compadre ¿verdad?” “S-sí” -responde nerviosa la señora. Pregunta el hombre: “¿Y me dejó los 10 mil pesos que le presté y que me dijo que te los entregaría a ti si yo no estaba?”… FIN.

****Miss Ladelle Funnyface, madura maestra norteamericana, célibe, pasó sus vacaciones en Roma. Quería practicar el idioma de Dante y de Pinocho. A su regreso a Buttocksville, Texas, lugar de su residencia, una amiga le preguntó: “¿No tuviste problemas con tu italiano?” “Sí -responde Miss Ladelle-. Todos los días me pedía dinero”…

 ****Con voz melosa le dice don Algón a su nueva y curvilínea secretaria al tiempo que leía la carta escrita por ella: “Va usted adelantando mucho, Chicholina: cometió nada más nueve faltas de ortografía. Veamos ahora el segundo renglón”…

****Tres amigos cambiaban impresiones sobre sus preferencias en cuestión de ropa íntima de mujer. Dice el primero: “A mí me gusta que la usen incitante y sugestiva”. Opina el segundo: “Yo más bien la prefiero sencilla y discreta”. Manifiesta el tercero: “En cuestión de prendas íntimas femeninas yo aplico el mismo criterio que en las telenovelas: me gusta que tengan un gran contenido humano”…

****Don Astenio se hallaba en la difícil edad de la pitopausia. Un día acudió con el doctor y le pidió: “Quiero que me dé algo para aumentar el ímpetu amoroso”. Responde el médico: “Me acaba de llegar un nuevo medicamento a base de hormonas de caballo. No lo he probado con ningún paciente, pero si quiere usted se lo recetaré”. Don Astenio, que tenía ya muy perdido el impulso de la libídine amatoria, y desaparecido casi por completo el estímulo erótico-sensual, solicitó del médico la aplicación del reconstituyente antes citado. Pasaron unos días, y el doctor se topó con don Astenio en una fiesta. “¿Cómo le ha ido con las hormonas de caballo? -le pregunta sotto voce-. ¿Le aumentaron los ímpetus románticos?” “No -contesta don Astenio-. Pero ayer gané la cuarta carrera del hipódromo”…

****Himenia y Celiberia, maduras señoritas solteras, fueron a misa. En la puerta del templo clamaba un invidente: “¡Una limosna para este pobre ciego que no puede gozar de la dicha más grande de los hombres!” En voz baja le dice Himenia a Celiberia: “¡Pobrecito! ¿Quién lo castraría?”… FIN.

****El señor llega con el mèdico. “Doctor -le dicel, vengo a verlo porque padezco de los nervios”. “Bien -responde el galeno-. Hàgame el favor de pasar por acà para examinarlo”. “Antes de eso -dice el paciente-, quiero saber què mètodo sigue usted para tratar problmeas de los nervios”. “Bueno -explica el doctor-. Ataco directamente la causa”. “¡Ah no! -exclama el hombre-. “¡A mi esposa no la va usted a atacar!”…

****El granjero iba a salir de vacaciones a Europa con su esposa. Como estarìa allà tres meses, y como nada màs tenìa una hija, contratò a un joven para que en su ausencia se encargara de las faenas rudas. A su regreso el granjero le preguntò a la muchacha si el ayudante habìa trabajado bien. “¡Muy bien! -responde la chica con entusiasmo-. ¡Dejò arado todo el campo; arreglò el techo del granero, y a mì me quitò esos incòmodos malestares que me daban cada mes!”…

****Nalgarina Grandchichier, vedette de moda, se jactó ante sus amigas: “Una vez canté ante el Papa”. “¿Cuándo fue eso?” -preguntan ellas con escepticismo. Responde Nalgarina: “Fue hace un año, en el bar Ahúnda. Canté, y al terminar un señor me dijo: ‘Linda, si tú eres cantante yo soy el Papa’”…

****Don Senilio, caballero otoñal, charlaba con Celiberia Sinvarón, madura señorita soltera. Se hablaba de los pequeños desperfectos que hay que reparar en las casas, y dice con tono festivo don Senilio: “Yo soy un inútil. No sé hacer nada con las manos”. “¡Mire! -se entristece la señorita Sinvarón-. ¡Y yo que pensaba invitarlo al cine!”…

****El niño le cuenta a su mamá: “Hoy aprendí en la escuela que un camello puede trabajar ocho días sin beber”. “Eso no es nada -replica la señora-. Tu padre puede beber ocho días sin trabajar”…

****Decía Babalucas: “Con el dinero que tengo puedo llegar sin problemas hasta el final de mi vida. Claro, si no lo gasto”…

****Una adivina le leía las cartas a doña Macalota. Le anuncia con acento sombrío: “Su marido morirá asesinado”. Pregunta ansiosamente la señora: “¿Y cuántos años de cárcel me echarán?”…

****El padre Arsilio, cura rural, recibió aviso de que el señor obispo iba a visitar su parroquia. Sabía el padre Arsilio que a Su Excelencia le gustaba comer bien, y que el pescado era su platillo preferido. Así, fue con un pescador y le pidió que le mostrara el pescado más grande y más lucido que tuviera. El hombre le mostró uno de excepcional tamaño y robustez. Comenta al mostrárselo: “Batallé mucho para sacar del agua a este cabrón”. “¡Por favor, hijo! -se azara el buen sacerdote-. Soy un ministro del Señor; te ruego que moderes tu vocabulario”. El pescador se apena, y para disimular su falta dice: “Perdone usted, señor cura, pero ése es el nombre del pescado: se llama ‘cabrón’”. Replica con asombro el padre Arsilio: “No sabía que existiera un pez con ese nombre, pero si así se llama, apechuguemos”. Llevó el padre el pescado a la casa parroquial y le dice al sacristán: “Quítale las escamas al cabrón y llévaselo a la cocinera”. El sacristán se sorprende al escuchar esa sonora voz en labios del padre Arsilio, tan moderado siempre en su expresión. El sacerdote ve el desconcierto de su ayudante y le dice: “No pienses mal de mí, hijo: así se llama ese pescado: cabrón”. Ya limpio el pescado, el padre Arsilio se lo da a la cocinera, una monjita. “Por favor, hermana -le pide-. Prepárele este cabrón a Su Excelencia”. “¡Señor cura! -se asusta la religiosa-. ¡Qué vocabulario es ése!” “No se asuste usted, hermana -la tranquiliza don Arsilio-. El pescado se llama así, cabrón. Tal es su nombre”. Llegó el obispo al pueblo, y el padre Arsilio lo invitó a comer, pues casualmente llegó el dignatario a la hora del yantar. La monjita sirve el pescado, y Su Excelencia empieza a comer muy a su sabor. “¡Mmm! -exclama con deleite-. ¡Qué bien sabe!” Le dice muy orgulloso el padre Arsilio: “Compré este cabrón especialmente para Su Excelencia”. Acota el sacristán: “Y yo limpié al cabrón”. Se apunta la monjita, muy ufana: “Y yo guisé al cabrón”. Dice el señor obispo entonces: “Pues sabe a toda madre el hijo de la chingada”… FIN.

****Rosilita, la pequeña vecina de Pepito, participó en la fiesta escolar donde los niños partieron la tradicional rosca de Reyes, y le tocó en suerte sacar el monito que la rosca lleva. Luego volvió a su casa acompañada por Pepito. Llega Rosilita y le dice a su mamá: “¡Mami, me tocó el monito!” Y exclama Pepito con vehemencia: “¡Le aseguro, señora, que soy incapaz de hacer tal cosa!”…

****Un tipo conoció a una muchacha y la llevó a su departamento. Después de los consabidos prolegómenos ambos fueron al campo de plumas donde las batallas de amor tienen lugar. (Esta imagen de Góngora es mejor que decir: “Fueron al colchón”). El tipo se quitó la camisa, y la muchacha advirtió que el sujeto llevaba en el brazo un tatuaje que decía: Nike. En seguida el individuo se quitó la camiseta, y la chica vio con sorpresa otro tatuaje en el vientre de su acompañante. El tatuaje decía: Reebok. Pensó la muchacha: “Éste tiene una fijación con marcas de tenis deportivos”. Pero la mayor sorpresa se la llevó la chica al ver en cierta parte de la anatomía de su galán otro tatuaje bien distinto. Decía: Aids, siglas que en inglés corresponden a la palabra “sida”. “¡Oye! -le pregunta muy alarmada-. ¿Qué significa eso?” “No te asustes -la tranquiliza el tipo-. En un minuto más vas a leer: Adidas”… FIN.

****Fue un hombre con el barbero y le dijo: “Maestro: tengo problemas al rasurarme las mejillas. Siempre me quedan cañones que la navaja no alcanza a cortar bien. ¿Qué me recomienda?” Contesta el fígaro: “Pruebe con esta bola de porcelana. Puesta entre los dientes y la parte interior de la mejilla hace que ésta se abulte, y así la navaja puede descañonar perfectamente”. El visitante se pone en la boca la canica y, en efecto, nota que eso podía servir para obtener una mejor rasura. Pero se le ocurre un inconveniente. “Oiga, maestro -pregunta al rapador-. ¿Y si me trago la bola?” “No hay problema, señor -contesta el de la barbería-. Me la trae al día siguiente, como hacen todos los clientes que se la tragan”…

****Doña Fecundina tenía ya 15 hijos. Le sugiere una trabajadora social: “¿Por qué no recurre al método del ritmo?” “Señorita -responde doña Fecundina-, en esos momentos, ¿quién se va a acordar de marcar los compases?”…

****Llegó don Algón a su negocio y por poco se cae de espaldas. En la oficina los empleados estaban llevando a cabo una verdadera bacanal. El subgerente estaba encima de la secretaria; la cajera se hallaba sobre el office boy; el contador perseguía a la encargada del archivo. “¡Hola, jefe! -dice Rosibel, la secretaria-. ¡Se nos ocurrió implantar la hora feliz!”…

****En el atestado autobús se oye una voz de hombre: “¿Alguien perdió una cartera con 3 mil pesos en billetes de 500?” “¡Es mía, es mía!” -clama un señor muy angustiado. Y dice el individuo: “Acabo de encontrar la cartera, señor, pero estaba vacía”…

****Libidiano Pitonier, galán concupiscente, invitó a Dulcilí, muchacha candorosa, a dar un paseo en su auto. La llevó a un paraje alejado, y ahí le dijo que se le había acabado la gasolina. Ella, ingenua y todo, conocía ya ese truco, de modo que sacó un billete y se lo dio al seductor. “Con esto -le dijo- puedes ir a la ciudad y traer gasolina”. “Está bien -contestó de mal modo Libidiano-. Pero antes voy a desahogar una necesidad menor”. Se puso a hacer tal cosa. Mientras tanto Dulcilí decidió investigar si en verdad el tanque estaba vacío. Lo abrió y acercó un cerillo para ver su interior. Se produjo una explosión horrísona. Cuando Dulcilí se repuso del fragoroso estallido le pide a su galán: “¡Ayúdame a buscar mi bolso! ¡En él hay 5 mil pesos!” Con gemebundo acento responde Libidiano: “¡Olvídate del bolso y ayúdame a buscar mi mano! ¡En ella hay algo mucho más importante!”… FIN.

****hay dos tipos de mexicanas. Una es la mexicana que te gruñe en la mañana, te gruñe en la tarde y te gruñe en la noche; te gruñe cuando te vas con tus amigos al dominó; te gruñe cuando ves en la tele el juego de futbol; te gruñe, en fin, a todas horas y por todo. Ése es el primer tipo de mexicana. El otro es Mexicana de Aviación…

****En la playa el adolescente le anuncia a su mamá: “Voy a nadar en el mar”. “¡De ninguna manera! -prohíbe la señora-. Me han dicho que hay aquí una corriente marina que arrastra a los nadadores y los ahoga. También me dijeron que en estas aguas abundan los tiburones: en el último mes han atacado a tres bañistas, con resultados fatales”. Opone el muchacho: “Pero mi padre te dijo que iba a nadar en el mar, y tú no le dijiste nada”. “Es cierto -replica la señora-. Pero él tiene un buen seguro de vida”…

****Solorino era soltero a pesar de tener ya 40 años. Cierto día un amigo le preguntó: “¿Por qué no te casas? De la soledad derivan muchos males”. “No estoy solo -replica Solorino-. Vivo con dos hermanas”. “Entiendo -concede el amigo-. Pero hay cosas que no puedes hacer con tus hermanas”. Replica Solorino: “¿Quién dijo que son mis hermanas?”…

****La inseguridad de los artistas es conmovedora. Un comediante de la vieja guardia presentó su show en un hotel y terminada su actuación se dirigió a su cuarto a descansar. En el elevador lo alcanzó una chica de esculturales formas. Le dice la muchacha: “¡Permítame expresarle mi admiración, maestro! ¡Soy su fan número uno! ¡Es usted extraordinario! ¡Es mejor que Bob Hope! Quiero ofrecerle una pequeña muestra de mi gratitud por la genialidad de su arte. Lo invito a mi habitación. Tengo ahí una botella de champaña. Brindaremos, y luego haremos el amor”. “¿De veras?” -dice con emoción el viejo comediante. “Claro que sí, maestro -responde la muchacha-. Lo admiro tanto que con gusto me entregaré a usted”. “No -precisa el artista-. ¿De veras crees que soy mejor que Hope?”…

****Tres amigas intercambiaban confidencias sobre su vida sexual. Dice la primera: “A mí me gusta hacerlo con dos hombres a la vez”. Dice la segunda: “A mí me gusta con jovencitos de bastante menor edad que yo”. Dice la tercera: “Yo tengo dificultad para relacionarme con los hombres, de modo que alivio mi soledad con mi perrito”. “¡Santo Cielo! -exclama una de las amigas, escandalizada-. ¡Qué bajo has descendido!” “Tengo qué -se justifica la del perro-. Es chihuahueño”… FIN.

****La criadita salió embarazada. Juraba y perjuraba que no había tenido relación con ningún hombre. “Eso sí -aclaró-. La otra noche percibí una presencia extraña en mi cuarto. Pero no sentí nada”. Dice entonces la señora: “Si no sentiste nada, una de dos: o fue obra del Espíritu Santo o mi marido fue el que te embarazó”…

****Avaricio Matatías, sujeto ruin y cicatero, iba por la calle con su mamá del brazo. Un amigo lo encuentra y le pregunta: “¿A dónde vas?” Responde Matatías: “Mi madrecita amaneció hoy sin ver absolutamente nada”. “¡Qué barbaridad! -se consterna el amigo-. ¿Y la llevas con el oftalmólogo?” “No -contesta el miserable cutre-. La llevo a cancelar el contrato de la luz, al cabo ya no la va a necesitar”…

****En la fiesta declara una señora: “Todos los hombres que me conocen dicen que soy un símbolo sexual”. Pregunta una invitada: “Y tu esposo ¿qué dice?” Responde la señora: “Él usa otra palabra”…

****El padre Arsilio empleó todo el día en tender una acera de cemento frente a la casa parroquial. Todavía estaba fresco el cemento cuando llegaron unos chiquillos del barrio y caminaron sobre él para dejar sus huellas, y además pusieron sus iniciales y dibujos. Salió el padre Arsilio y llenó de dicterios a los muchachillos, y los amenazó con el puño cuando salieron corriendo desalados. “Padre, padre -lo reprende con suavidad la señorita Peripalda, catequista-. No se impaciente usted con los chamacos. Recuerde lo que dijo Nuestro Señor: ‘Dejad que los niños se acerquen a mí’”. “Sí -rezonga el padre Arsilio-. Pero lo dijo en abstracto, no en concreto”…

****Babalucas llegó a la farmacia con un bebé en los brazos. Le pide al encargado: “Quiero saber cuánto pesa este bebé”. Responde el de la farmacia: “Tenemos descompuesta la báscula para pesar bebés, pero estamos haciendo esto: el papá se sube con el niño en la báscula de adultos; luego se pesa el papá solo, y la diferencia entre los dos pesos es el peso del bebé”. Babalucas menea la cabeza. “En mi caso eso no va a funcionar”. “¿Por qué?” -se extraña el farmacéutico. Explica Babalucas: “Porque no soy el papá; soy el tío”…

****Termina el primer trance de amor de la noche de bodas. Inepcio, el joven novio, le pregunta con ansiedad a Pirulina, su flamante mujercita: “¿Te gustó, Piru? ¿Te gustó?” La muchacha lo tranquiliza: “No te preocupe eso, Ine. Después de todo yo tampoco sé cocinar”…

****Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la lujuria, se rindió a las instancias de su esposa e hizo unos ejercicios espirituales. Al final del retiro le pregunta el sacerdote: “¿Renuncias a los tres enemigos del alma: mundo, demonio y carne?” Responde Pitongo: “Al mundo y al demonio sí renuncio, padre, pero a la carne no. Déjeme esa tercera parte tan siquiera. Un 66 por ciento de renuncia no está mal, y siempre se debe huir de los extremos”…

****El jet del Rompope Flight (se necesitaban muchos blanquillos para subirte, y era una leche si llegabas) estaba en la cabecera de la pista, listo para despegar. En eso el piloto da la vuelta y regresa a la plataforma. Transcurre media hora. Los pasajeros se impacientaban ya cuando el avión volvió a la pista y despegó por fin. Un pasajero le pregunta a la azafata: “¿Qué sucedió, señorita?” Responde la muchacha: “El piloto se dio cuenta de que los motores no funcionan bien, y tardamos media hora en encontrar otro piloto”… FIN.

****Un individuo llevaba colgada al cuello una plaquita de metal: “SOY MASOQUISTA. En caso de accidente espere dos horas antes de llamar a la ambulancia”…

****Frase que nunca dijo Kipling: “Hace falta mucha madera para hacer una cuna, pero un solo palito para llenarla”…

****Le cuenta una secretaria a otra: “Mi jefe es un señor de mucha edad. Me persigue alrededor del escritorio, y cuando me alcanza ya se le olvidó para qué me estaba persiguiendo”…

****En la fiesta comenta la muchacha: “Después de dos copitas me siento muy bien”. “¿En dónde?” -pregunta con interés uno de los invitados…

**** “¿Cuánto tiempo estará usted en prisión?”. “No sé. Lo mismo puede ser un día que 30 o 40 años”. “¿Cómo es eso?”. “Me condenaron a prisión perpetua”…

****Drácula, a Pepito: “¿Te doy miedo?”. Pepito: “No, gracias. Ya tengo un chingo”…

****La linda chica le dice con sugestivo tono a Babalucas: “Me operaron del apéndice. ¿Quieres ver dónde?”. “No -rechaza el badulaque-. Odio los hospitales”…

****Juicio penal en Anchorage, Alaska: “Diga usted al jurado dónde estuvo la noche de octubre a abril”…

****El autor dramático: “Mi hijo de dos años rompió el manuscrito de mi última obra”. El amigo: “¡Caramba, el primer buen crítico que conozco que no sabe leer!”…

****”Dame una docena de condones”. “Lo siento, señor. Sólo tengo diez”. “Está bien, dámelos. Pero por tu culpa no voy a disfrutar la noche completa, che pibe”… FIN.

****Una hormiguita acudió ante el juez y se quejó de que el elefante la había embarazado. “¡Eso no puede ser!” -se asombra el juzgador. Explica la hormiguita, ruborosa: “Usó aceitito”…

****El inspector del Trabajo llegó a la pequeña fábrica y pidió hablar con el dueño. “Dígame -le preguntó, severo-. ¿Todos aquí ganan el salario que corresponde a su empleo, y todos trabajan el horario de ley?” “Todos -responde el propietario-, menos un pend… que a veces cobra su sueldo, a veces no, y que llega a la fábrica una hora antes que todos y se va dos o tres horas después que los demás”. “¿Ah sí? -frunce el ceño el inspector-. Me gustaría hablar con ése que usted llama ‘pend…’”. Responde el dueño de la fábrica: “Con él está usted hablando”…

****Entró Pepito a un bar atendido por una linda cantinera. Se sienta en la barra y pide: “Un whisky doble”. “¡Oye, chamaquito! -se alarma la muchacha-. ¿Quieres meterme en problemas?” Contesta Pepito: “Eso quizá después. Por lo pronto dame el whisky”…

****Doña Jodoncia leía un libro. Le comenta a su marido: “Aquí dice que cuando en la India moría un hombre su esposa era enterrada viva junto con él”. “¡Qué barbaridad! -exclama don Martiriano, lívido-. ¡Pobre hombre!”…

****Llegó un tipo con el urólogo y le dijo: “Tengo un problema, doctor. Pero debe prometerme que no se reirá de mí”. El facultativo hace la promesa, y el tipo procede a descubrirse la entrepierna. El médico, sin poderse contener, rompe a reír. Dice entre carcajadas: “¡Ésa es la cosa más ridículamente pequeña que he visto en 30 años de ejercicio! ¡Es milimétrica! ¡Se necesita una lupa para verla! En fin, ¿cuál es el problema?” Responde el individuo: “La traigo inflamada”…